SITUACIÓN MUNDIAL PARA LA EXPORTACIÓN DE CARNE VACUNA
Máximo Ayerza (68B)
MERCADOS
En el presente año la situación internacional del comercio de carnes se modificó ante los casos de Vaca Loca (BSE), en Canadá, en mayo del 2003 y en USA, en diciembre del 2003. Esto limitó el acceso de estos países a los principales mercados, generando una importante reducción en la oferta de carnes mundiales.
Los casos de influenza aviar restringieron también el mercado de carnes de aves, generando una mayor percepción de inseguridad en los consumidores sobre las carnes en general.
A partir de estas situaciones creció la presión internacional para el establecimiento de medidas más estrictas y por ende más costosas relacionadas con la seguridad de los alimentos y en los países afectados, el sentimiento de aislamiento provocó medidas de mayor proteccionismo.
Sin duda estas situaciones generaron oportunidades para los países o mercados de Oceanía, fundamentalmente Australia y Nueva Zelanda, y para el Mercosur, Brasil, Argentina y Uruguay fundamentalmente.
Para Oceanía, sus grandes ventajas se basan en sus altos niveles de seguridad y control de la sanidad de su rodeo, entendiendo por esto, libre de aftosa sin vacunación y libre de vaca loca (BSE), sistemas avanzados de trazabilidad, producción e industria orientada a la exportación de carne vacuna y lanar, bajo costo de producción a pasto y muy próxima a los mercados orientales de alto nivel de ingresos.
En el caso del Mercosur, libres de vaca loca (BSE), y con rápidos progresos en el control y erradicación de la fiebre aftosa, posee un gran numero de cabezas con un alto potencial de crecimiento en eficiencia, alto crecimiento en exportaciones, fundamentalmente Brasil, debiendo aún generar mayor confianza en la sanidad animal y seguridad de los alimentos.
La Unión Europea (UE), ha agotado prácticamente sus stocks de intervención, con lo cual ha perdido la competitividad como exportador, hay mayores presiones por medio de regulaciones sobre medio ambiente y bienestar animal y se está desanimando la producción intensiva de carne. La ampliación de nuevos países miembros ha generado nuevas expectativas que revitalizarían la industria pero ésto sucederá a mediano y largo plazo.
Finalmente China, ha comenzado rápidamente a cambiar los hábitos de consumo, macdonalización, generando un explosivo crecimiento en el consumo de carnes, y generando potenciales inversiones extranjeras, fundamentalmente en el área de genética.
PRODUCTORES
Las estadísticas correspondientes al año 2003 sitúan a la Argentina en el quinto puesto, con un total del 4,4 % de la producción total detrás de USA, Brasil, Comunidad Europea (UE) y China, y seguida por India, México, Australia, Federación Rusa y Canadá.
EXPORTADORES
Según datos del 2003, la Argentina ocupa el octavo puesto como exportador con un 5% de las exportaciones totales. En dicho periodo Australia lideraba el mercado seguida de USA, Brasil, Nueva Zelanda, India, Comunidad Europea (UE) y Canadá. El cambio generado por la situación de USA en el presente año, coloca a Brasil en primer lugar seguido de Australia. La Argentina y Uruguay mejorarán durante el presente año su posición entre los países exportadores.
IMPORTADORES
Durante el 2003, USA lideró el mercado de importaciones, sustituyendo su carne de calidad exportada fundamentalmente a Japón, por carne de manufactura para su mercado de carne picada. Fue seguida por la Federación Rusa, Japón, UE, México, Corea, Canadá, Chile, Egipto y Taiwan.
Las perspectivas de consumo de carne vacuna por habitante para el período 1993/2020 en el mundo tendrá un crecimiento del 9%, siendo en los países desarrollados de más de un 2%, y en los países en desarrollo de más de un 40%.
Sin duda, para un país agropecuario como el nuestro y para el Mercosur como región, esta situación nos genera un gran desafío para un futuro cercano.
QUÉ QUIERE EL CONSUMIDOR
• Que el producto le genere una experiencia de consumo satisfactoria
• Que el producto no genere riesgos para la salud
• Que el producto tenga un precio razonable
• Que el producto se adapte a sus hábitos de consumo
• Que el producto contribuya a su bienestar general
• Que el producto se ajuste a sus esquemas de responsabilidad ética y social