EL FUTURO DE LA CARNE ARGENTINA ES LA EXPORTACIÓN
Por Ricardo Firpo (89B)
El sector ganadero argentino viene sufriendo, como la mayoría de los sectores productivos del país, la falta de políticas que favorezcan su desarrollo y la integración de su cadena.
Debido al avance de la agricultura, por los atractivos precios internacionales y su buena rentabilidad, ha ocurrido un corrimiento de la ganadería hacia zonas más marginales o se ha cambiado el sistema de producción (de pasto a feed-lot o engordes a corral), liberando tierras para la agricultura. Esta situación que se ha vivido en los últimos años ha ocasionado la disminución de la producción total de carne vacuna, debido a las pérdidas de eficiencia productiva y a la disminución de los pesos de faena. Si bien las exportaciones en volúmenes relativos se han mantenido - solo 10 al 15% de la producción total se exporta - en términos absolutos han disminuido.
En los países desarrollados, que son nuestros principales mercados de exportación, la carne es un commodity de bajo consumo por su elevado valor; por ejemplo, un kilo de lomo en España se consigue a 32 euros. En la Argentina en cambio, la carne tiene un consumo masivo y varios cortes se encuentran dentro de la canasta familiar.
Actualmente, nuestro país posee dos industrias cárnicas paralelas. Por un lado, una industria para consumo interno y por otro una industria para exportación. El producto requerido por estas dos industrias es totalmente diferente como así también los controles sanitarios y fiscales, que ejercen los organismos de control estatal.
Lo que actualmente acontece en el sector es producto de los avatares económicos, las altas cargas impositivas, la falta de políticas activas, la insolución en la erradicación de la fiebre de aftosa, la poca representación del sector agropecuario en la política nacional; y por sobre toda las cosas, la desunión, el egoísmo y la falta de diálogo de la dirigencia de los distintos sectores de la cadena de la carne (productores- industria local y de exportación- supermercadismo- gobierno), entre sí que impide la concreción de una política unificada para el sector.
A pesar de esta realidad, el potencial del sector cárnico argentino es enorme. Las perspectivas de apertura del mercado norteamericano y de nuevos mercados de asia-pacífico, son una parte del objetivo que debemos desarrollar. Pero para poder estar a la altura de las circunstancias debemos solucionar varios de los errores cometidos en el pasado.
Los productores deberán trabajar en el aumento de la eficiencia productiva aplicando las tecnologías que actualmente están a nuestro alcance: selección de los biotipos acordes al sistema de producción, optimizar el uso de los recursos nutricionales (pasto y/o grano), la utilización de las técnicas como el destete precoz, la inseminación artificial, la medición por ultrasonido de la calidad de carne, etc. , cumplir con los planes sanitarios y por otra parte, participar activamente de los distintos ámbitos y agrupaciones (Centros Ganaderos Regionales, CREA, Sociedades Rurales, Consejos INTA Regionales, etc.) que participan directa o indirectamente en las políticas del sector.
La industria cárnica argentina deberá lograr unificarse como ocurre en los principales países exportadores, donde el producto requerido es el mismo, hay un único standard sanitario, la presión impositiva es similar para todos los frigoríficos y en donde se destinan los cortes según los destinos más convenientes, incluyendo en esto al mercado interno. Es importante también que generen una comunicación más fluida con la producción y a través de sus Cámaras desarrollen un sistema donde no solamente se pague por cantidad de carne sino también por calidad de carne, creando un sistema de premios y castigos.
El supermercadismo en los últimos tiempos viene desarrollando un papel fundamental en la distribución de la carne, actualmente casi el 65% de la carne consumida se vende por este canal. Esta concentración de la venta es una responsabilidad muy grande que deben llevar a adelante con el control gubernamental correspondiente para evitar las posibles acciones oligopólicas.
Por último, el gobierno nacional debe proveerle al sector de todas las políticas necesarias para el buen desarrollo de la ganadería argentina. No solo abriendo los mercados, sino también dictando las políticas sanitarias, fiscales y legales y su debido contralor, necesarias para que este potencial se pueda convertir en una realidad.
Con esto he querido sintetizar el potencial y parte de la problemática del sector, sabiendo que es sólo una parte de un problema mayor que es la falta de continuidad de las políticas de los distintos gobiernos que se han sucedido. Es, a mi entender, que sólo la unión y el diálogo de todos los que participamos de las distintas cadenas que forman la economía del país, nos permitirá hacer crecer a la Argentina y mejorar la condición de vida de todos los que habitamos el suelo de nuestra Patria.
Como dice el Martín Fierro:
"Los hermanos sean unidos porque
esa es la ley primera,
tengan unión verdadera en cualquier tiempo que sea
porque si entre ellos pelean, los devoran los de ajuera".