POR UNA ÉTICA INSOBORNABLE
Por el Hno. Eugenio Magdaleno - Director General del Colegio
Doy la bienvenida a la revista de los exalumnos.
Quiero y valoro su presencia en el Colegio Champagnat. Su presencia es mucho más vital y va más allá de las actividades de la Asociación. El Club Champagnat está formado por exalumnos; nuestros alumnos, en buen porcentaje son hijos de exalumnos y exalumnos son quienes nos honran en la vida civil argentina desempeñando con eficiencia y honestidad tareas profesionales, industriales, docentes, financieras, agropecuarias y políticas.
Hoy quiero dedicarles una reflexión sobre la actualidad de la ética profesional y ciudadana. Son pensamientos extraídos de uno de mis libros: "Argentinos, el mejor blindaje, Honestidad".
Nuestra crisis es económica, estructural, pero sobre todo ética, ausencia crasa de moral. Este gran mal tiene su nombre, se llama: corrupción, violencia, enriquecimiento ilícito, silencios cómplices, inoperancia política, justicia condicionada, contrabando y legión de mafias.
Nadie duda de la capacidad de nuestro pueblo, de la formación profesional de políticos, empresarios, docentes y técnicos. Pero bien sabemos que la mejor formación profesional sirve de poco si los valores morales y el patriotismo generosos están ausentes. La inteligencia es más eficiente cuando pasa por el corazón.
El blindaje que necesitamos no es tanto el dinero de afuera; es la decencia y la ética de los de adentro; de todos, pero especialmente de quienes elegimos como conductores del país.
La Argentina depende de nosotros. La Argentina tiene que ponerse de pie y con garra luchar por un país posible. No dudamos de la necesidad de un blindaje económico externo, será una medida coyuntural, pero ayuda light, si no va acompañado de la honestidad, del correcto y transparente uso de ese dinero y de la equitativa aplicación del mismo. Sería mucho más útil al país iniciar una verdadera cruzada por la ética insobornable que viajar permanentemente a las “mecas” del dinero endeudador. Aumentar la producción y el consumo de lo nuestro vale más que los dineros dulces que nos amargan la vida.
Esta corrupción está abajo, arriba y en el medio. Sólo la diferencian el monto y las formas. La conocemos por los medios de comunicación y por la experiencia diaria. En mi contacto con mini proyectos de barrio, concretamente el San Francisco, fondo de los partidos de Morón, La Matanza y Merlo, he constatado que los pobres también roban a los pobres, y aunque están atados al mismo palenque de la necesidad abusan unos de otros. Proyectos solidarios, nacidos para ayudar a un amplio sector barrial, son polarizados por unos pocos en su beneficio, lucrando con el dolor de sus hermanos y acaparando donaciones hechas a la comunidad pero que en realidad terminan en la casa de unos pocos "vivos".
A FORMAR EL HOMBRE ÉTICO
No siempre es cierto que a mayor formación cultural y mejor formación profesional corresponde una mayor grandeza moral, grandeza del alma. El delito no siempre tiene como causal la ignorancia.
El delito, el soborno, la basura moral que nos rodea y que esclaviza a la Argentina, es fruto de la voluntad ciega de enriquecerse, de coronarse de poder y de soberbia. A costa de todo y por encima de todos, contando con la conspiración de silencio y con la inoperancia de nuestros dirigentes.
Quienes se enriquecen sembrando injusticia y muerte son conscientes de lo que hacen, tengan o no cultura. Aquí no hay pecado de ignorancia, sino ejercicio del delito a ciencia y conciencia, ¿no sabrán nuestros senadores que los sobornos son ilícitos?. Y el médico y la enfermera que se llevan material del hospital para sus consultorios; ¿no saben que están robando?; o el quiosquero que se queda con un pequeño vuelto del niño que compra, o la empleada de oficinas públicas que se lleva cartuchos de tinta para su impresora familiar...
DECÁLOGO DEL BUEN DIRIGENTE
1. Servirás al ciudadano, al menos, como a ti mismo, y antes que a ti mismo.
2. Escucharás la voz de la oposición, prestando más atención a lo que dicen que a quién lo dice.
3. Incentivarás el espíritu de trabajo, que es mejor que la beneficencia y premiarás el esfuerzo, llave de todo progreso.
4. Designarás a los funcionarios valorando su profesionalidad y decencia, más que la pertenencia al partido o la vinculación familiar.
5. Dedicarás los mejores esfuerzos a la educación , base de una excelente industria, la de la inteligencia.
6. Abrirás la mente y el corazón a la pluralidad, sabiendo que la diversidad es riqueza de unidad.
7. Promoverás la justicia, que es dar a cada uno lo que le corresponde. Tarea ésta que compromete, no sólo a jueces, sino a políticos, a sindicalistas y a todo ciudadano.
8. Cultivarás la "religión" de los valores siendo: "incombustible" ante el soborno; infatigable ante el trabajo; inmisericorde ante la corrupción y firme defensor de la dignidad de la Patria.
9. Podrás tener una debilidad: privilegiar a los más necesitados, a los ancianos y a las minorías postergadas.
10. Gobernarás desde la coherencia: palabras, pocas; se olvidan. Hechos, muchos; convencen. Tu testimonio de político probo será el mejor aliado de tu gobierno y la garantía creíble de tus promesas.
Esta es mi reflexión e invitación a hacer de la ética un culto y de la justicia una cruzada. Argentina es un país rico, que tercamente quiere ser pobre. Sólo una tenaz defensa de la justicia, un amor entrañable por el trabajo y una pronta abolición de la corrupción, harán de la Argentina el país que deseamos.
Ser exalumno del Champagnat significa ser artífice de esta Argentina que añoramos. Verdadero desafío, gran misión.
Exalumno del Champagnat, la Argentina
grande necesita de tu presencia. Ofrece decididamente tu SÍ.