¡¡REAVIVAR EL FUEGO!!

Por Juan J. Herrán (63B) – Presidente de la Asociación de Exalumnos

“¡¡Reavivar el fuego!!” es la expresión de nuestra tapa, tomada del título de la Carta inaugural del año vocacional marista, documento del que es autor el Superior General del Instituto de los Hermanos Maristas.

Para comprender la pasión con que está concebido ese documento, y la admiración que en nosotros despierta, no puedo evitar transcribirles un párrafo de su "Conclusión". Allí dice el Hno Sean Sammon SG (norteamericano de origen irlandés) "Durante toda su vida, Marcelino Champagnat poseyó muy pocas cosas. Cuando fundó el Instituto de los Pequeños Hermanos de María, toda su riqueza la constituían dos inexpertos mozos y una casa comprada con dinero prestado y necesitada de urgente reparación". Pero Marcelino Champagnat tenía un sueño. Y ese sueño se apoderó tanto de él que apenas podía evitar decir a todos aquellos con quienes se encontraba cuánto los amaba Jesucristo.

Hoy el fuego de ese sueño debe arder con tanta intensidad en ti y en mí como lo hizo en él. Porque es este mismo fuego el que tocó los corazones de los dos discípulos de Emaús, y el que transformó inmediatamente a los asustados pescadores de Israel a quienes Jesús llamó sus amigos y discípulos".

Es una pequeña llama de ese mismo fuego -de allí la vela de la tapa- la que dentro del ámbito de nuestro querido Colegio arde desde 1914 y nos convoca a nosotros, sus antiguos alumnos, a reavivarla, a recuperar el antiguo brillo del Champagnat.

Y a la vez la convocatoria excede el ámbito de la Asociación para instalarse en el centro de nuestros afectos fundamentales, constituyendo un llamado a renovar nuestra vida religiosa cuyos inicios transcurrieron entre estas paredes.

Nuestro fuego ya se está reavivando.

Veamos: repasando el pasado reciente, en las anteriores ediciones de la Revista de los años 1999, 2001 y 2003 expresábamos recurrentemente nuestra preocupación respecto de la continuidad de la presencia de los Hermanos en el Colegio y, en un marco de escasez de vocaciones y alguna predisposición a atender a sectores económico-sociales más bajos, temíamos por lo que podía ser el inicio de un proceso de declinación.

Resaltábamos que era inimaginable una Asociación vital, activa, emprendedora, sin un Colegio de las mismas características.

Hoy aquellos análisis y temores han quedado desterrados. La unificación de las dos provincias maristas (de Córdoba y Luján) en una sola cuya denominación es "Cruz del Sur", ha dado el marco propicio para que el Hno. Provincial Demetrio Espinosa designara al Hno. Eugenio Magdaleno para dirigir el Champagnat.

El Hno. Magdaleno, intelectual de fuste pero a la vez hombre ejecutivo y por sobre todo hombre de Dios, ha tomado con mano firme las riendas de nuestro querido Colegio y lo orienta hacia el reencuentro con sus mejores épocas. Con una sólida espiritualidad y a la vez con férrea voluntad, encarna una réplica de Champagnat contemporáneo y doméstico.

Nuestra Asociación celebra esta renovación del Colegio, agradece al Hno. Provincial su acertada elección, al tiempo que le pedimos a María Santísima y al Santo Padre Champagnat que continúen orientando los pasos del Hno. Eugenio Magdaleno en esta difícil empresa.

Dicho esto, la mirada se vuelve entonces, casi necesariamente, hacia el interior de la Asociación, a nosotros mismos, sus miembros. Qué hemos hecho, qué estamos haciendo para reavivar el fuego, para mantener alto el prestigio del Champagnat? Cómo traducimos en actos, todo ese cariño que le tenemos al Colegio?

Creemos que sin perjuicio de la discreta vida de tantos exalumnos, sin trascendencia pública alguna, que con bajo perfil se están ganado el cielo con los talentos que Dios le diera, hay otros, que desde la notoriedad, en su actividad profesional, dan testimonio del propósito de ser "virtuosos ciudadanos" encerrado en la pretensión de excelencia que encierra el Champagnat.

En ese orden de ideas, en este número de la revista, volcamos la colaboración de algunos de nuestros exalumnos que cubre una amplia variedad de temas y que constituyen una muestra de su compromiso con la Asociación, una forma propia de reavivar el fuego.