¿SE COLOMBIANIZA ARGENTINA?
Por Rosendo Fraga (71B)
El término "colombianización", en general es entendido como la pérdida del monopolio del uso y el control de la fuerza por parte de un estado.
Ello ha sido así, por la situación que vivió este país hasta la llegada del Presidente Uribe al poder dos años atrás, en función de las guerrillas marxistas de las FARC y el ELN que dominaban varios departamentos del país, el accionar de fuerzas paramilitares como las AUC que las enfrentaban fuera del control estatal, la existencia de importantes organizaciones de narcotraficantes que negociaban con ambas partes en pugna y se infiltraban en la estructura estatal y la mayor cantidad de secuestros de personas registrados por un país de América Latina y de acuerdo a algunas estadísticas el récord mundial.
La posibilidad de que Argentina esté tomando el camino de Colombia, fue planteada públicamente en dos oportunidades por el actual Vicepresidente de Colombia (Francisco Santos Calderón), quien visitó el país a comienzos de julio y nuevamente en los primeros días de este mes.
En la primera oportunidad dijo públicamente que al ver los noticieros de televisión de la Argentina, le hacían acordar a los de Colombia de veinte años atrás, argumentando que así como su país no había reaccionado a tiempo entonces y había pagado muy duramente las consecuencias de no haberlo hecho, veía que la Argentina no lo estaba haciendo.
Se trata de una opinión autorizada, no sólo por ser el actual Vicepresidente del país que enfrenta la peor situación de seguridad de América Latina, sino porque en los dos años que lleva el actual gobierno del presidente Álvaro Uribe ha logrado reducir sustancialmente los secuestros y porque además, estuvo secuestrado durante varios meses en manos de los narcotraficantes.
En la segunda visita que realizó al país, fue más claro y específico. Sostuvo que en Colombia al comienzo los secuestros también se realizaban como hoy en la Argentina, en forma relativamente indiscriminada y sin demasiada información, pero la etapa siguiente es la transformación de estos delitos en secuestros con información precisa sobre las víctimas y su capacidad económica. De esta forma los secuestros son más prolongados y el monto del rescate se incrementa considerablemente.
Pero el Vicepresidente de Colombia también fue enfático en destacar la importancia que tiene el narcotráfico en el desarrollo e incremento del delito en América Latina, algo que en la Argentina en los últimos tiempos pareciera quedar olvidado.
Desde la posición "garantista" se plantea que el incremento del delito es consecuencia del aumento de la pobreza y que sin solucionarla primero, no hay política eficaz contra el delito. Desde posiciones como las que expresa Blumberg, se argumenta que la ineficacia estatal en materia judicial y policial es causa central del incremento del delito, más allá de la pobreza y la exclusión.
En ambas interpretaciones, pareciera estarse dando poca relevancia a la difusión de la droga, no sólo como causa del incremento de delito, sino también de la violencia empleada cuando éste se comete.
La experiencia colombiana muestra que el incremento ha sido una combinación de pobreza, droga e inacción estatal y este modelo de diagnóstico es válido para el caso argentino.
Otra vertiente de la "colombianización" de la Argentina ha sido planteada públicamente por el líder piquetero aliado del gobierno Luis D'Elía, quien cuando a fines de junio tomó una comisaría en el barrio de La Boca, sostuvo que se recurriría al asesinato de líderes piqueteros como si fueran delitos comunes, algo que ha sido denunciado en algunas regiones de Colombia.
La experiencia exitosa llevada adelante por el presidente Uribe, quien no sólo ha logrado reducir sustancialmente los secuestros, sino también extraditar a los EE.UU. más de un centenar de narcotraficantes, poner a la defensiva a las guerrillas e iniciar el desarme de algunos grupos paramilitares en sólo dos años, muestra que la acción del estado puede ser muy relevante para mejorar los niveles de seguridad pública.
En estos dos años, la economía colombiana ha crecido en promedio el 3% y los niveles de pobreza han mejorado levemente, pero el cambio en materia de seguridad pública ha sido drástico y es por esta razón que Uribe es hoy el Presidente más popular de América Latina, con más del 70% de imagen positiva y siendo reelecto con más del 50% de los votos si hoy se votara para Presidente en el país.
Uribe ha salido ileso ante dos docenas de atentados, no pasa un trimestre sin que se desbarate un intento de atentar contra su vida y su padre fue asesinado por la guerrilla. Ello pone en evidencia que el compromiso personal del liderazgo político, resulta fundamental para combatir con éxito la inseguridad y esto debe ser reconocido desde la situación argentina, donde este compromiso parece bajo.
El problema de la inseguridad, hoy es la primera demanda social en América Latina, aún por encima de la pobreza y el desempleo, en México, Colombia, Venezuela, Brasil, Argentina y aún en Chile.
Cuando el gobierno de la provincia de Buenos Aires anuncia que la policía bonaerense será instruida por la colombiana para combatir los secuestros, se está reconociendo por un lado que la Argentina enfrenta un problema de inseguridad pública similar al del resto de América Latina - en esta región, con sólo el 8% de la población mundial se cometen el 75% del total de los secuestros - pero también que se está buscando la cooperación del país que en los últimos dos años logró los resultados más concretos para enfrentar el problema.
Rosendo Fraga
Director del Centro de Estudios Nueva Mayoría