EDUCAR A EDUCARSE

Por Ricardo Ignacio Kennedy (h) (86A)

Sabemos que lo urgente no debe desplazar a lo importante. En nuestra querida Argentina, tenemos urgencias -no cabe duda- pero hay algo muy importante: mejorar nuestra educación.

Más allá de replantear periódicamente los planes de estudio, buscar recursos económicos y las reformas necesarias a la legislación actual de educación y convenios colectivos de trabajo de los educadores, es imprescindible sembrar en las futuras generaciones la necesidad de educarse. Tener claro que el único bien que no nos pueden quitar es el intelectual y que debemos cultivarlo y cuidarlo día a día, tal como hacemos con nuestro cuerpo en el deporte.

La educación va a marcar la diferencia. Pero no podemos tener un sistema de educación que sea útil si el educando no quiere aprehenderlo. Tenemos que ofrecer algo que alguien quiera tomar y sea consciente de la importancia de ello. En tal sentido debo agradecer a mi colegio el haber fomentado esa inquietud.

Estoy convencido de que la educación comienza y nunca termina. En mi caso sigo educándome por partida doble ya como docente universitario, publicando trabajos o formándome como hice y hago, en nuestro país o en el exterior. Y nada de eso me da en sí una retribución económica inmediata, por el contrario, son horas que le saco a mi trabajo y familia. Pero creo fomentar una riqueza inembargable, de fácil y segura transmisión a los que me sigan.

El decano de la facultad de Economía de la Universidad de Bolonia, Stefano Zamagni, en un almuerzo organizado por la Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresa hace unos días, señaló que no existe verdadera democracia sin educación y con pobreza. Y creo que lo segundo lo podemos solucionar con lo primero.

Como contrapartida, sin embargo leemos muchas veces que se intenta combatir la deserción escolar, flexibilizando más las exigencias y "nivelar para abajo". Creo que esto sería muy grave, tanto como los avatares económicos que sufre nuestro país o peores: la economía se recupera, las generaciones mal educadas y mal formadas, no. Por eso es fundamental un mensaje distinto, fomentar la sana curiosidad de saber, crear la necesidad del conocimiento, educar a educarse.