NUEVA ZELANDA: UN PAÍS DIGNO DE VISITAR Y CONOCER
Por Fernando José Fondevilla (63B)
Durante varias décadas tuve el placer de volar para Aerolíneas Argentinas, como Jefe de Cabina de vuelos Internacionales. Recorrí muchos países y continentes, pero si hay un lugar que vuelve permanentemente a mi memoria, es Nueva Zelanda.
Las dos islas son espectaculares, situadas entre las latitudes de Rosario y Comodoro Rivadavia, que suman 270.000 kilómetros cuadrados, casi el 10% de la Argentina, y con una población de 3,8 millones de habitantes, también el 10% de nuestro país, de los cuales un 75% es de origen europeo, un 15% maorí, un 5% asiático y el 5% restante de pueblos polinesios.
Tiene 2,5% de inflación, 5% de desempleo y 0 de deuda externa.
Este país no siempre fue así, puesto que sufrió una notoria decadencia desde el fin de la Segunda Guerra Mundial hasta su recuperación.
Recién a partir de 1973, cuando Inglaterra ingresa a la Comunidad Europea, los neozelandeses comprendieron que debían mirar hacia quiénes son sus vecinos más próximos: los países del Asia / Pacífico.
La población maorí, es muy respetada, y gran cantidad de calles, ciudades y comidas tienen nombres maoríes.
Tuve la oportunidad de ver el rápido cambio producido en los últimos 25 años. Cuando empezamos a volar esa ruta, a comienzo de 1980, Auckland era una ciudad muy linda y tranquila (sigue siéndolo), pero de casas bajas. En poco tiempo comenzaron a edificarse edificios altísimos, shoppings, nuevas autopistas, el ritmo cambió notablemente, la cantidad y calidad de hoteles es notoria, como así el auge del turismo.
En la actualidad, Auckland sigue teniendo el encanto de otras épocas, pero las cosas han cambiado y mucho.
Si algo caracteriza a los neozelandeses, es su amabilidad, no recuerdo haber sido mal informado y/o atendido en ninguna parte del país, la gente es muy educada y respetuosa. Siempre se esfuerzan por indicarnos cómo llegar al lugar que buscamos, etc.
Por razones de trabajo, la empresa aérea ponía un "basamento" para las tripulaciones en Auckland, donde nos quedábamos varias semanas, sin regresar a nuestro país, y desde ahí volábamos a Sydney, Australia.
Teníamos días libres, que aprovechaba para ir a la Universidad y tomar clases de conversación de inglés, y aquí es donde viene una anécdota muy interesante: el día que me fui a inscribir, en la mesa de entradas, quien toma mis datos era simplemente "el Sr. Director de la Universidad", a quién le interesaba conocer personalmente a la gente que ingresaba. Cuando terminé de averiguar todo lo relativo al curso, se me presenta, y me da su tarjeta, yo realmente no podía creer, puesto que en la Argentina no lo hubiéramos visto nunca.
Las dos islas son espectaculares, sus paisajes son únicos, muchas montañas, lagos y mar por todos lados, el paisaje siempre está lleno de ovejas, como llueve mucho, el verdor de las praderas es increíble.
La ciudad de Auckland, tiene, entre otras atracciones dignas de visitar: el Museo de la Guerra o "War Museum", ubicado en un lugar muy bonito, donde se muestra la participación de Nueva Zelanda en las dos guerras mundiales, y entre otras cosas, la historia de los maoríes o los viajes del capitán Cook.
Merece la pena visitar: Rotorua, Bay of Islands, la península de Coromandel, la isla de Waiheke, como así también Wellington, su capital, que está al sur de la isla del Norte y es impecable.
Todo es estupendo, pero lo que más me impresionó desde el punto de vista de su vegetación y variedad de paisaje, son los fiordos del Mar de Tasmania, en la isla del Sur, hice un crucero que me impactó sobremanera, con lugares que no pensé que existían.
Actualmente esta monarquía constitucional, con sistema parlamentario de gobierno, que integra la Mancomunidad Británica de Naciones desde 1840, es uno de los países más pequeños y nuevos de la región Asia-Pacífico. Años atrás, Nueva Zelanda no se veía a sí misma como parte de esa región, hoy con orgullo se siente parte de ella. Sus relaciones más fuertes y su futuro están allí.
En 1995, el Foro Económico Mundial de Davos, la calificó como la octava economía más competitiva de cuarenta y ocho encuestadas, y la tercera en calidad de gobierno.
Si hacemos comparaciones, tanto Argentina como Nueva Zelanda son países del hemisferio sur muy similares en sus características, que tienen economías basadas en productos primarios y fuerte capacidad exportadora.
Ambos países tienen el privilegio de gozar de lindísimos y variados paisajes, y están habitados por personas nobles y creativas, pero los exponentes que hacen a la calidad de vida difieren profundamente entre uno y otro.
Pienso que lo que caracteriza a Nueva Zelanda es el capital institucional de ser un país tan pequeño en términos geográficos y tan grande en inteligencia colectiva, quizás exactamente opuesto a nuestra actualidad como país.