POSTGRADOS Y MBAs O EL SÍNDROME DEL ESTUDIANTE ETERNO
Por Rodolfo Castilla (96CEX)
Son varias los motivos que llevan a los potenciales "líderes del mañana" a realizar un Postgrado, Master, o MBA de cualquier tipo, a saber:
• Mejora de los conocimientos / expertise en un área en particular
• Lograr una mejora en la remuneración económica
• Permitir un cambio de carrera, ya sea de empresa dentro una industria determinada, o de industria en sí
• Adquisición de una red de contactos, o desarrollo del networking
Ahora bien, mas allá del motivo de elección (el cual es válido según lo que cada aspirante necesite), creo vale la pena detenerse a evaluar tres aspectos básicos que deberían tenerse en cuenta, dado que afectan la utilidad o efectividad del mismo para la vida profesional.
En primer lugar, el grado de madurez profesional necesaria para lograr optimizar los conocimientos que otorga este tipo de estudios. Un fenómeno común hoy día es el de aquellos estudiantes que, no pudiendo insertarse en el mercado laboral inmediatamente después de recibidos, deciden abordar un postgrado o Máster de este tipo.
Si bien el concepto es correcto, ya que el objetivo es no experimentar tiempo ocioso, estadísticamente menos del 10% de los estudiantes de Másters y MBAs -a nivel local y, más aún, a nivel internacional- poseen menos de 1 año de experiencia laboral. Del otro lado de esta "campana de Gauss", se encuentran el grupo de profesionales con una experiencia laboral mayor a los 8 años, quienes también representan menos del 10% de las dotaciones. Al final del día, claramente es necesaria una cantidad adecuada de experiencias acumuladas, que permitan aprovechar y poner en contexto los conocimientos adquiridos. Muchos de éstos, transmitidos a través de situaciones reales de trabajo que no podrían ser comprendidas a no ser que hayan sido vividas.
En segundo lugar, una variable fundamental que debe ser tenida en cuenta a la hora de elegir, es la manera en la cual esta inversión de tiempo afectará el futuro de la carrera laboral. El dinamismo del mercado actual obliga al profesional exigente, a evaluar el costo de oportunidad involucrado en detener el desarrollo profesional, para volcarse nuevamente al mundo académico. Prueba de ello, es la enorme aceptación actual dado a programas de postgrado complementarios al trabajo, y la diseminación de los Executive MBAs, que permiten realizar los estudios sin alterar el ascenso continuo de la carrera profesional. El factor duración también juega un rol preponderante, con el antiguo paradigma de los dos años en los MBAs internacionales siendo reemplazado por programas intensivos de 1 año, o programas locales con asistencia 1 o 2 días a la semana. De los motivos comúnmente expuestos por los aspirantes, que se citan al comienzo del artículo, probablemente el deseo de un cambio radical de carrera / industria es el que justifique un stop mayor de tiempo.
Finalmente, y a mi juicio -como no podía ser de otra manera, dada mi inclinación natural hacia las finanzas- debe analizarse el tan temido factor de la Rentabilidad. Básicamente, el concepto de rentabilidad se refiere al retorno que se recibe, dada una inversión económica realizada. Y para aquellos que aún no han comenzado el research del mercado de Másters y MBAs, podemos asegurarles que la inversión no es menor en términos absolutos. Los Másters locales de duración anual, léase en Finanzas, Economía, Derecho, etc, no bajan de los A$ 10,000 (Pesos Argentinos) en las Universidades de mayor jerarquía, mientras que un MBA internacional en una Top Ten -léase Harvard, Stanford, Columbia, Wharton, LBS- se encuentra en torno a la escalofriante cifra de U$ 100,000. Sin embargo, aunque parezca mentira, muchas personas caen en el error de analizar la inversión sin tener en cuenta el retorno derivado de la misma (casi como si un Ingeniero de Repsol YPF sólo evaluara los costos de exploración y perforación de un pozo de petróleo, sin mirar la nada despreciable corriente de dólares derivados del mismo). Sólo es necesario un mínimo de investigación, para comprender las abundantes bolsas de trabajo que poseen las universidades locales, las cuales seleccionan a los candidatos por su perfil, otorgando interesantes ofertas personalizadas semana tras semana para los candidatos próximos a recibirse. A fines ilustrativos, el salario promedio de un egresado de un MBA en los US es de U$ 80,000 el primer año (año 2005), incluyendo bonus. A este ritmo, un período de repago de dos a tres años suena razonable, indicador fácilmente extrapolable al mercado local de estudios de postgrado.
En conclusión, la decisión de realizar un estudio de postgrado local o en el exterior, es una importante inversión de tiempo y dinero, para la cual no sólo debe existir una motivación clara y definida, sino también un exhaustivo análisis del mercado y los beneficios derivados del mismo. Este análisis permitirá optimizar esta inversión en tiempo, conocimientos y rentabilidad y, claramente, diferenciarse del grupo de "eternos estudiantes" que suelen acompañar el mundo académico de hoy.
Rodolfo Castilla
Vice-Presidente Residente en Citibank N.A.
Ingeniero Industrial, ITBA, 2001.
Master en Finanzas UTDT, 2004.